Llegó la hora de abrir una agencia inmobiliaria

Ante la elevada destrucción de empleo está surgiendo un “boom” del emprendedor. Se está pasando a una burbuja emprendedora y no son pocos los que se plantean empezar su propio negocio, entre ellos una inmobiliaria.

La crisis ha hecho limpieza de falsos profesionales y del intrusismo que se instaló en el sector cuando el mercado estaba en auge. La quiebra del 84% de las agencias inmobiliarias desde el año 2006 se ha encargado de ello. Las mejores agencias, con larga experiencia y trayectoria desde hace muchos años son las que han sobrevivido. Es un mercado muy competitivo y sólo hay espacio para los mejores ¿Eres una de esas personas?

 

¿En qué casos podría empezar a empezar?

Para tomar esta decisión, primero, habría que pensárselo bien. Hay que hacer un profundo análisis y prospección de mercado donde se empezará el negocio, analizar los puntos fuertes y débiles de su futura competencia y formarse. Cuanto más prevea la futura actividad y los futuros gastos a los que tendremos que hacer frente, más seguridad habrá de emprender con éxito.

 

¿Cómo monto una inmobiliaria?

En un principio habrá que realizar las gestiones normales para constituir cualquier tipo de sociedad, como obtener la licencia de actividades e instalaciones, CIF y alta en el censo, alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y en IVA o IRPF, legalizar libros, inscribirse en Seguridad Social, inscribir las patentes, marcas y los inmuebles. En un principio, no hay que obtener autorizaciones administrativas especiales, pero sí saber a qué asociación empresarial se pertenece, que en este caso es la Asociación de Empresas de Gestión Inmobiliaria (AEGI).

Algunos factores necesarios de los que deberá disponer son:

– El alquiler o compra de un local comercial aproximadamente de unos 70 m2 y 80 m2, y como superficie mínima de 25 m2.

– Las obras necesarias para su acondicionamiento como oficina y de la caracterización de su imagen de marca: rçotulos, carteles… con su correspondiente licencia de obras. No hay que olvidar darle prioridad a la visibilidad del escaparate.

– La contratación de servicios y suministros (luz, agua…) para comenzar a trabajar.

– Contratar las pólizas de seguro.

– También hay que contar con un equipo informático con internet y la línea telefónica. Cada vez más tareas se pueden hacer telemáticamente, lo que podría reducir costes.

– Contratar al personal: dos o tres comerciales, un jefe de ventas con experiencias en el sector inmobiliario, un administrativo o secretario y un informático. Además, de otros servicios externos como asesoría fiscal, laboral.

– También para montar la página web de la agencia inmobiliaria, ya que cada vez más los clientes exigen servicios globales a una inmobiliaria.

– Un software inmobiliario que sea lo suficientemente potente como el CRM que te ofrece CasaToc.

– Además, también habrá que contar con una partida del presupuesto para destinarla a la publicidad o a las actividades de marketing.

 

Saber vender

Todo este trabajo puede ser más fácil para los “amateurs” si lo hacen a través de una franquicia. Una de las ventajas de operar a través de una red inmobiliaria ya montada es que se adopta un método de comercialización, venta y gestión ya de éxito.

 

¿Te animas? A veces emprender cambia la vida y si sale bien puede ser la mejor decisión de nuestra vida.